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Recomendación | Hard Eight: una cinta que ofrece mucho con pocos recursos

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Fuente: IMDB

Después de presentar su corto “Cigarrettes and Cofee” en un festival de cine, pudo llevar a cabo la producción de su primer largometraje llamado “Hard Eight”. En esa película se cuenta la historia de un jugador profesional llamado Sydney le enseña a un joven cómo ganar dinero de los juegos del casino. Todo se complica cuando John se enamora de una mesera llamada Clementine.

Así fue cómo en 1996 se estrenó la primera película de Paul Thomas Anderson.

Hay algo curioso con respecto a esta cinta y el resto de la filmografía de Anderson, y es que es constante que haya poca recaudación a pesar de que críticamente no les va mal, al contrario, los críticos suelen darles notas positivas.

Con respecto a los hechos que suceden dentro de la película, este es un caso en el que parece que no pasa mucho. Usualmente, en un filme cuya trama esté relacionada con un casino se puede pensar en que el detonante va a ser un intento de estafa como en “Ocean’s Eleven” o el manejo del mismo casino, y cómo se relaciona con la mafia como en el caso de “Casino”. El problema es que en “Hard Eigth” no aplica ninguno de esos dos ejemplos, pues el casino más que ser el detonante de la historia, es como un personaje más o un testigo de lo que sucede con los protagonistas.

En cuestión de los personajes, también resaltan porque no son los personajes comunes que se pueden encontrar en películas sobre casinos.

Sydney es un hombre que ya es de la tercera edad, y es un poco extraño que se ofrezca a darle ayuda a John puesto que ni siquiera se conocen. A consecuencia de eso, cualquiera podría pensar que eventualmente va a obligar a John a que trabaje para él o le haga algo peor. Pero no es así, simplemente quiere genuinamente ayudarlo a conseguir dinero para costear el funeral de su madre.

Luego de que Sydney le enseña a John hacer dinero dentro de los casinos, se convierte en poco más que una figura paterna para el joven. Sydney pasa de ser un completo extraño, un ejemplo de cómo llevar una vida.

Otro aspecto de Sydney que sobresale es que no se altera. Aun cuando alguien es agresivo verbalmente, él no pierde la calma. En más de una ocasión dentro de la historia tiene que lidiar con situaciones en las que podrían afectarlo directamente. Solamente cuando lo amenazan con una pistola es cuando realmente se muestra asustado o preocupado.


Foto: IMDb


En el caso de John sucede algo distinto. Él no tiende a actuar tranquilamente como su mentor, ni tampoco parece interesarle pasar mucho tiempo dentro de un casino. Eso no es algo extraño porque John es un hombre joven, y es natural que quiera divertirse con el dinero que gana.

El amor que John siente por Clementine, una camarera del casino, es lo que ocasiona el conflicto principal de la película. Para entonces, él ya llevaba dos años como discípulo de Sydney, y se podría pensar que ya sabría cómo resolver sus propios problemas. Pues no es así. Cuando John y Clementine se meten en un problema que podría ocasionar que terminen en la cárcel, Sydney tiene que ayudarles para que ellos no tengan que enfrentar las consecuencias.

Después de que Sydney les recomienda irse de la ciudad, John da muestra de su madurez, y durante su viaje le ofrece a Clementine la posibilidad de dejarla en paz, si ella lo desea. Es hasta cierto punto satisfactorio ver que de una vez dejó de ser dependiente del hombre que siguió por más de dos años. Lo más interesante de esto es que ya para el final, él es un hombre más calmado que fiestero.

Foto: IMDb


Clementine es una joven que trabaja de mesera en el casino que frecuentan Sydney y John. Aparentemente no pasa mucho con ella hasta que Sydney deduce que parte de su trabajo es coquetear con los clientes del restaurante. Además, más adelante se descubre que implícitamente parte de su trabajo es prostituirse. Es tal como lo dice Sydney: “ellos no te dicen que lo hagas, pero si no lo haces, te despiden”.

Por su causa es que John comete un crimen por el que ambos podrían ser llevados presos. Por supuesto que se muestra culpable cuando Sydney trata de arreglar las cosas, pero no toma esa actitud hacia John en un principio. Una posible respuesta a eso es que ella también ve a Sydney como una figura paterna además de como un amigo.

Al igual que John, Clementine parece madurar una vez que la historia se acerca a su fin. Ella muestra la iniciativa de no volver a cometer los errores por los que tuvo que escapar. Incluso decide quedarse al lado de la persona que la ama aun cuando esta le ofrece la opción de separarse para que ella pueda rehacer su vida. No es el personaje más complejo, pero lo desarrollaron lo suficientemente bien para que no se quede detrás de los protagonistas.

Foto: IMDb


“Hard Eight” es una película en la que más diálogos que acciones, pero eso no es malo. Se utiliza buena parte del guion para presentar a los personajes, y luego provocar una evolución en ellos a través de los conflictos que se plantean en la historia. Por supuesto que esto funciona tan bien en parte por las actuaciones de los actores principales. Philip Baker Hall encaja muy bien como el experimentado jugador de casinos, John C. Reilly interpreta muy bien a un personaje que varía entre dramático y cómico, Gwyneth Paltrow también lo hace muy bien como la mesera que se ve forzada a prostituirse para subsistir.

Por supuesto que ver la película es una buena idea, y no solamente porque fue dirigida y escrita por Paul Thomas Anderson. También es un muy buen ejemplo de cómo sostener una película mayormente por los diálogos. Tal vez no sea la mejor opción para empezar a ver la filmografía del director, pero es bastante disfrutable. Claro que por ser una película en la que se habla mucho, es mejor encontrar un tiempo adecuado para poder prestar atención a lo que se dice.



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