Los pobres sufrirán más el Covid-19

Opinión de Sigifredo Payán

Fuente: Tai´s Captures. Wix Images

Les voy a contar la historia de Mariana, una madre soltera, con dos niñas. Mariana tiene 25 años, vive en la periferia de la ciudad y trabaja como vendedora de ropa en unas segundas; ella tiene que mantener a sus dos hijas, ya que su esposo la abandonó, y como no tiene ni la primaria terminada se dedica a vender un poco de ropa que consigue gracias a las señoras a las que a veces les lava la ropa o les limpia la casa. Tras la “cuarentena”, ya que muy pocos hacen caso, por el Covid-19 ella no va a tener la posibilidad de ir a vender la ropa a las segundas y no tendrá el suficiente dinero para alimentar a sus hijas, pagar los servicios y menos si alguna de ellas se llega a enfermar no tendrá dinero para pagar el medicamento. Solo le queda esperar y confiar en que todo estará bien mientras pasa esta contingencia.


La historia… ¿te parece familiar? Lo es, hasta cierto punto, ya que cientos de personas van a presentar ese mismo problema, existe la posibilidad de que no se contagien del virus, pero van a batallar para poder sostenerse durante un mes, ya que muchas de esas personas viven al día. Según la investigación del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) en 2018 en México el 41.9% de la población es pobre y el 7.4% vive en extrema pobreza.



Así la cuarentena en México afectaría a la economía de las personas que viven al día o que se dedican a trabajos informales. Por ejemplo, en otros países han implementado acciones para contrarrestar la baja de la economía: Italia suspendió los pagos de hipotecas a las familias afectadas por el virus, España estableció un programa para que las empresas grandes y pequeñas paguen sus impuestos dentro de seis meses, Alemania prometió liquidez ilimitada a las empresas, Estados Unidos propuso reducir las cotizaciones sociales temporalmente para que la renta neta de los trabajadores después de impuestos y retenciones sea mayor.



Los demás países hacen algo para ayudar a su economía, pero México aún se niega a cerrar los aeropuertos y la única ayuda ha sido aumentar los subsidios a las personas de la tercera edad. Y el presidente solo ha declarado, “hemos decidido que en el tema del coronavirus hablen los médicos y los científicos, no los políticos. Para que no se exagere ni se disminuyan los efectos de esta epidemia”, dejando claro que su postura populista evitará el pánico, pero no se puede negar que se necesitan acciones para evitar la propagación y ayuda económica para las personas pobres.


En estos momentos se necesita la empatía de toda la sociedad para que este virus deje de propagarse y cobrar la vida de personas en el mundo. No se debe de ignorar las advertencias de las autoridades con respecto a la cuarentena, se debe de evitar las salidas a lugares concurridos para frenar el virus. No se cancelaron clases ni numerosos establecimientos dejaron de funcionar para respetar la cuarentena como para que las personas en familia salgan a plazas comerciales o vayan a parques a pasar un “rato familiar”.


Fuente: Wix Images

Nosotros los pobres batallaremos para poder comprar comida para un mes y más cuando se están acabando los productos por compras de pánico o por compras de mayoristas que ven un negocio de revender los productos en un futuro no muy lejano por si la cuarentena aumenta.



Tenemos que entender lo que dijo Giselle Carino en su artículo “patronas, empleadas y coronavirus” publicado en El País, “empleada y patrona son las alegorías de cómo una pandemia se cruza con las fronteras de los privilegios de género, clase y raza.” Y si lo entendemos entonces entenderemos que los pobres tienen más que perder que los ricos, o como Carino lo menciona, las empleadas tienen más que perder que las patronas.



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