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¡Esta noche con Gary B! | El complot mexa

No hay mayor enemigo de un mexicano que otro mexicano

Gary B.



Gracias por venir a la columna favorita de todo Juárez… está bien, tal vez exagero, pero es para romper el hielo. No estés tenso. Esta noche discutiremos acerca de los intereses fílmicos de los consumidores locales. Sí bien el cine, el motel de nuestras adolescencias, siempre es tema de discusión por los estrenos palomeros de cada mes, ya sea un grupo de superhéroes, una guerra entre simios y humanos, alienígenas que nos quieren usar de ganado o seres sobrenaturales que se enamoran de chicas poco agraciadas, todos disfrutamos una buena película. Sin embargo, las cintas locales son sinónimo de pinche o chafa para muchos mexicanos, lógicamente para muchos juarenses también.


Lo curioso es que ya consideramos el cine como un mero asombro visual y auditivo, queremos ver batallas entre titanes, carreras de autos poco realistas, disparos y explosiones por montones, olvidamos que también se trata de contar una historia y como es arte, hay mil y un formas de hacerlo.


Ahora todos los cines están abarrotados con largas filas de personas que llevan al esposo, la amiga, el saliente o lo que sea que traigan de lonche a ver el llamado estreno de grandes efectos con Will Smith: Proyecto Génesis. No hay cine con más de 15 salas donde al menos en 8 no se esté proyectando esta película, que sí, es entretenida y visualmente asombrosa, pero quita tiempo y espacio a muchas otras cuyo ideal no es tanto la taquilla sino contar una historia e impactar al espectador.


Vamos a tratar de llevar un merecido orden, lo más obvio es que el público mexicano no quiere ver cine mexicano, sigue de mula terca en que sólo la época de oro es la que vale la pena y todo lo demás es basura que sólo nos hace quedar mal. No sólo eso, parece que muchos paisanos se esfuerzan, necesitan estar chingando al prójimo para descalificar cualquier película que salga. La idea preconcebida de que si es local es malo ya está en la mente de gran parte del país que le basta con los avances para, no suponer, asegurar que será mala. Y ese tipo de suposiciones infundadas, ridículas y estúpidas se muestran a la perfección en las redes sociales, con comentarios del tipo, “uy, saldrá ese actor que me caga, va a ser un asco”, “la versión de los 70 era perfecta, ¿por qué la joden así?”, “no puede ser que esos priistas y panistas trabajen ahí, no gastaré mi dinero en eso”. Obviamente es válido tener en cuenta el agrado personal por ciertos actores al momento de ver una película, por eso muchas personas ven las cintas de superhéroes: fantasean con cogerse al actor o actriz. Lo siento que te lo diga yo, pero a tu novia le importan un carajo los cómics, ella va contigo porque Jason Momoa está buenísimo, nada más… que no la culpo, lo ves y tu heterosexualidad se tambalea. ¡Es más! Uno como hombre puede fantasear con Aquaman y no cuenta como gay, está en la constitución, chingado.


Pero me estoy desviando. Es cierto que la industria hollywoodense hace grandes películas y muy buenas, ¡carajo! Producen más de 300 películas al año, entre las cuales también hay mucha basura, pero eso es algo que ignora el público mexicano. Te apuesto lo que quieras que cuando ves el avance de una película mexicana, más allá de los actores, no te fijas en ningún otro aspecto; director, guionista, productora, entre otros. ¿Me equivoco? Sé que no.

Ok, entiendo que la idea de mencionar ante familiares o amigos que sólo ves grandes producciones de gringas o cine de culto extranjero, suena como algo muy impactante. Digo, Hollywood es Tarantino, Scorsese, Spielberg, Allen, Iñárritu (aceptémoslo, ya se lo llevaron), etc. Tampoco me malinterpretes, sé que no todo lo que se hace en México es precisamente bueno, a veces hay remakes como Perfectos Desconocidos y otras veces tenemos unos no tan buenos o insulsos, Mi Pequeño Gran Hombre. Hay películas como El Complot Mongol, que no sólo ha sido reconocida a nivel internacional como un buen filme de detectives y una propuesta fresca a lo que fue el cine noir mexicano, sino que ha conseguido el reconocimiento de sitios de reseñas como Rotten Tomatoes (85% de aprobación) y Cine Premiere (con 4 estrellas y media), pero eso no le basta a las perras ardidas que podemos ser muchos de los mexicanos cuando vemos que uno de nosotros quiere sobresalir. Y ya sea colgándonos de que la versión vieja era mejor o que “arruinaron” la novela, nos gusta ver el mundo arder.


Uff, con todo eso hasta parece que me enoje, solamente no me he tomado mi chocomilk. No me gusta que tengamos una conclusión tan amarga, para eso mejor leo los comentarios de intelectualoides que creen que por odiar Roma o menospreciar el trabajo de directores poco conocidos del país y alabar cual borrego la última cinta de superhéroes, ya son una chingonada analizando películas. Levantar una película es una tarea titánica, hay que conseguir patrocinadores, actores decentes, medio mentirle a la gente y decirles que con la próxima película ahora sí sale y será todo un éxito. A veces eso pasa con películas malas, pero que atraen a las personas que no buscan la octava maravilla (No Manches Frida) y en otras ocasiones hay películas buenas que pasan desapercibidas porque no tuvieron la misma publicidad que la cinta mala (Museo). Todo eso ha provocado que el cine nacional se estancará en las comedias románticas o series de narcotraficantes, lo que nos dio un panorama en el que otros géneros como la ciencia ficción, suspenso, documentales, bélicas, etc., parezcan fuera de nuestras capacidades. Es por ese mismo estancamiento que muchas productoras se van por la segura y no ofrecen nada nuevo a la industria, lo que fomenta el pensamiento de que el cine mexicano es malo sólo por ser mexicano. Para ir de Guatemala a Guatepeor, a todo lo anterior se le suma el repudio por celebridades mexicanas del pasado, de quienes, diría yo, se abusa de su participación (Derbez, Chaparro o Higareda, etc.). Sí, tenemos todo el derecho del mundo de exigir cine de calidad, pero si al mismo tiempo vamos a descalificar todo lo que se nos presente de novedoso porque no pueden entregar un grupo de superhéroes o robots que se transforman en autos, ¡no chinguen, está cabrón!


Muy bien mis nenes, eso fue todo por esta noche. Amigos, compadres, paisanos, mis juarenses hechos de miel y leche, no se organicen para destruirnos entre nosotros. Sí, está a toda madre apreciar el cine comercial e ir a idolatrar a tu estrella de Hollywood favorita, pero ama lo que se hace aquí, critícalo y ayuda a que se corrija y a los cineastas salgan de la zona de confort, es decir, dejen los pechos de Martha Higareda en paz.


Dasvidania.

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