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Huachinango del Ritmo | El ascenso del reggaetón y el declive de la diversidad musical





Si hay algo que definió la música popular en Latinoamérica durante la década pasada, es sin duda el patrón rítmico conocido como “tumpa tumpa” o Dembow, característico del reggaetón, pero que la mayoría de los artistas pop han adoptado con fines comerciales, sobreexponiendo a las personas a este estilo, por el que algunos veteranos de la industria musical como Aleks Syntek, Pablo Milanés y Carlos Vives han manifestado disgusto; aunque como es bien sabido, el señor Vives ya cambió de opinión y decidió probar suerte con el nuevo pop urbano.



Encuentro necesario hacer una ligera mención sobre los inicios del reggaetón, de cómo evolucionó a partir del reggae en español de Panamá y el hip hop, que también se había colado a Latinoamérica a través de Puerto Rico, y que a mediados de los noventa ya había entregado al mundo éxitos de El General, como “Te ves bien buena” y “No me trates de engañar”. Sí, desde sus inicios fue un género muy sexual, misógino y machista, pero con una gran aceptación por el público porque era en extremo bailable.



A medida que el reggaetón fue ganado popularidad, fue acaparando poco a poco un espacio más grande en las emisoras de radio, sus reproducciones en plataformas digitales alcanzaron cifras exageradas y se ganó el privilegio de ser la música predominante en toda clase de celebraciones y convivios; tristemente su ascenso eclipsó el brillo de la amplia variedad de géneros musicales, y es que hasta se ha colado en las estaciones que se destinaban únicamente a todo el regional mexicano, e incluso el difunto Príncipe de la Canción, José José, en 2007 grabó junto a su hija Sarita un despropósito de canción reggaetonera llamada “Email me”.



Encuentro algo lamentable que cantantes de distintos estilos tengan que probar suerte con el tumpa tumpa, realmente me molesta, aunque a dicho género lo ha enriquecido. Ya no es esa música estigmatizada, que incluso se llegaba a distribuir de manera clandestina y era compuesta exclusivamente por pseudocantantes caribeños. El video musical más visto hasta hoy en YouTube es Despacito, de Luis Fonsi, un reggaetón compuesto por un baladista pop. Tal vez la preparación y las tablas que el señor Fonsi tiene lo hicieron capaz de escribir una canción que estaba fuera de su terreno de juego y darle una mayor proyección a la que ninguno de los exponentes nativos de ese género lo lograron.



Cumple casi 30 años y sigue sonando fuerte. Me encuentro entre los que esperan que el reggaetón pase de moda y sigo apoyando la diversidad musical, pues considero que los monopolios son lo peor. Ahí afuera hay compositores de todos los géneros creando cosas nuevas, luchando por darlas a conocer, buscándose un lugar y un público que parece tener oídos solamente para la mediocridad del reggaetón.



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