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Crítica | Ted Bundy: durmiendo con el asesino | No todo lo que produce Netflix es oro

Título original: Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile. Director: Joe Berlinger. Reparto: Zac Efron, Lily Collins, John Malkovich, Jim Parsons. Fecha de estreno: 26 de enero de 2019 (EUA).


Basada en la novela homónima, esta entrega del servicio de streaming más importante de la década nos relata la historia de Ted Bundy, interpretado por Zac Efron, pero desde la perspectiva de su exnovia, Elizabeth Kloepfer (Lily Collins). Si bien esta película se estrenó en México en julio de este año, este mes de diciembre Netflix la ha colocado en su catálogo para Latinoamérica y vale la pena analizarla para no dejar por sentado que grandes productoras no son inmunes a las malas adaptaciones.


Lo más complicado al terminar de ver Ted Bundy: durmiendo con el asesino, es ignorar la sensación de vacío que deja este filme, ya que, en retrospectiva, es muy difícil encontrar aspectos positivos en la película. El resultado, que terminó por estrenarse en algunas salas de cine, conlleva a pensar que tal vez encargarle la historia del primer asesino serial de los Estados Unidos al responsable de Blair Witch 2 (2000), no fue una idea brillante.


El gran fallo que tiene esta película es su ritmo, y eso es porque no tiene ritmo alguno, no se da el tiempo de plantear bien los cimientos que desencadenaran la historia; si el espectador quiere entender cómo es que en la película pasan de 1969 a 1974 en menos de diez minutos ya tiene que tener cierto conocimiento del caso. El primer acto es el más desastroso, escenas sin relación alguna por aquí y por allá, y aunque la intención del director y el guionista era mostrar lo peligroso que puede ser confiar en un desconocido sólo por su sonrisa, ese mensaje queda truncado por lo acelerado de la historia y no permite una conexión real con el personaje de Elizabeth, quien se supone es la protagonista “real” de esta cinta. No te vende esa perspectiva de un noviazgo toxico.


Lamentablemente, toda la historia del caso de Ted Bundy es abordada de forma tan superficial y deja fuera muchos detalles que pudieron dar cierto peso argumental a los personajes, que sólo hasta el tercer acto es cuando realmente se estabiliza toda la película y el guion permite que se ilustre un poco del mensaje que querían contar. En definitiva la perspectiva de una relación amorosa para esta historia no era la mejor opción, porque paradójicamente, si la audiencia ya sabe la historia de Ted, sabe que su novia Liz no era tan relevante (por no decir nada) en la misma, pero si no conocía nada al respecto, el espantoso ritmo de la cinta no permite generar empatía hacia ella.


Sin embargo, no es un bodrio total, las escenas que rescatan un poco al filme son la del juicio y el encuentro final entre Liz y Ted, en la cual es donde tanto Efron como Collins brillan al entregarnos un clímax tenso y desgarrador. Eso último lleva al único acierto de la película, pero que al mismo tiempo también es un lastre: los actores. Zac Efron ha mejorado con cada papel nuevo que desempeña y su actuación como el asesino Ted Bundy pudo haber sido un impulso mediático en su carrera, mas no fue el caso debido a que no representó un verdadero cambio físico o psicológico notable, simplemente se quedaron con su carisma para hacer de alguien que en la vida real fue carismático; no hubo reto alguno, es decir, fue desperdiciado.


Un aspecto “positivo” que hay que reconocer en la película es la manera en como aborda el juicio televisado de Bundy, ya que al no mostrar en ningún momento con flashbacks los homicidios, juega con los espectadores convirtiéndolos en parte del jurado, así aunque ya sepas el desenlace de ante mano crea la duda de si en la cinta plantearan el “¿y si de verdad era inocente?”, y aunque eso es un éxito por parte de Efron, del otro lado estaba Jim Parsons (Sheldon Cooper en The Big Bang Theory), quien fue el peor actor del filme, con los mismos espasmos y ademanes que definieron al personaje del que parece no se ha librado… nadie lo puede tomar en serio así.


Toda la historia de uno de los peores asesinos en serie fue completamente desperdiciada por utilizar un ángulo que no tenía la relevancia necesaria para sostener una película, es mucho más razonable y enriquecedor ver documentales de este caso, el cual duró más de 20 años. Es debido al pésimo resumen de toda la historia, los actores desperdiciados y el nulo ritmo que esta cinta es extremadamente vil, sosa y mediocre.

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