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Crítica| Proyecto Géminis: Un empaque muy moderno y bello, pero vacío

Título original: Gemini Man. Director: Ang Lee . Protagonistas: Will Smith, Mary Elizabeth Winstead, Benedict Wong. Fecha de estreno: 11 de Octubre de 2019 (MX)




La idea de la inteligencia artificial humanoide, sustitutos o la capacidad de duplicarnos no es novedad en el cine, mas que no sea una novedad no quiere decir que por eso será predecible o risible, desde películas como Total Recall (1990), Figth Club (1999), The Man in the Iron Mask (1998), hasta Shutter Island (2010) se han explorado distintas perspectivas del concepto de identidad. Aquí está el primer problema, y es que la última producción del director, alguna vez llamado visionario, Ang Lee, no cumple con las expectativas prometidas y tan promocionadas en los spots de las salas de cine. Tampoco sería justo echarle toda la culpa a Lee, a veces nos ofrece grandes películas inolvidables como Brokeback Mountain (2005), Crouching Tiger, Hidden Dragon (2001) o Life of Pi (2012), aunque también se puede denotar su falta de ambición con historias como esta película protagonizada por Will Smith, la cual, diría, entra en la misma categoría que Oblivion (2013), Terminator Genesis (2016) o Surrogates (2009), es decir, películas cuya historia no busca dar un trasfondo a la cuestión de identidad y el rollo de la clonación es meramente un atractivo de efectos para aquellos que quieran ver a la versión de El príncipe del Rap (The Fresh Prince of Bel-Air) darse de topes contra la versión de Deadshot (Suicide Squad) del actor.


El principal problema de esta historia es el guion, ahora imagínense qué sorpresa fue saber que el guionista principal fue David Benioff, ¿no les suena? Es uno de los guionistas responsables del bodrio que fue la última temporada de Game of Thrones, creo que eso debió ser un indicio de lo que vendría. Toda la línea narrativa es un desastre e innecesariamente complicada, con eso no me refiero a que tienes que ser muy inteligente para comprenderla, no, me refiero a que hacen lo que debería ser simple, complejo y las explicaciones complejas se las ahorran al estilo de “un hechicero lo hizo”. No es una buena idea hacer una cinta que involucre teorías científicas si mínimo no logras que la pseudociencia de tu película sea creíble o tan siquiera comprensible para la audiencia.



La historia abusa de forma bestial de los clichés de películas de acción: el típico exagente/sicario/asesino/expolicía que debe volver de su retiro para enfrentarse a un complot que lo involucra o en el que planean asesinarlo para que no intervenga, la o el compañero novato que tiene ganas de ser como él, el recorrido por el mundo o país para encontrar respuestas, la relación del pasado del protagonista con el villano, la afiliación del gobierno (políticos corruptos) con empresas o laboratorios científicos que buscan desarrollar armamento, etc.


Las actuaciones del reparto no puedo decir que fueron buenas o malas, al menos se nota que pusieron empeño y lo mejor de sí mismos, pero el guion con el que trabajaron no les permitió explotar todo su potencial… tal vez sólo Smith, que al tener que interpretarse dos veces y con diferentes emociones pudo demostrar su versatilidad como actor. Sin embargo, al menos de forma personal, no estoy muy acostumbrado a verlo como héroe de acción con rostro serio, prefiero al carismático Agente J (Men in Black, 1997) o al pasivo/agresivo detective Spooner (I, Robot, 2004), pero es sólo mi opinión.


En lo que sí puedo asegurar que destaca Proyecto Géminis es su apartado visual y todas las coreografías de peleas, sin duda alguna el director Ang Lee es un asombroso director cuando se trata de manejar efectos especiales, el rejuvenecimiento de actores a través de la captura de movimiento es tan bueno que podrías jurar que en realidad hay dos Will Smith, las explosiones, movimientos y tiros imposibles, así como el sonido envolvente hacen de esta película una montaña rusa para el espectador.


En conclusión, la película es una experiencia audiovisual única y sin duda vale la pena ir a verla solo por todo el apartado técnico… y porque es lindo pensar que hay una versión joven de Will Smith conviviendo con él que no es su hijo Jaden, pero que no aporta nada nuevo, es como una historia contada en un bar, narrativamente hablando, un reciclaje de clichés y así de rápido como vino, se fue.




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